La Catedral

   

"De todos los edificios de la ciudad ninguno hay que pueda ser comparado a la Catedral, ni por su grandeza, ni por su situación. Mucho antes de llegar a Palma lo primero que se divisa desde alta mar es la oscura mole de la Catedral. Fue edificada en el mismo sitio donde se levantaba la mezquita principal, comenzándose las obras inmediatamente después de la Conquista, o sea en 1230. Es seguro que Jaume el Conqueridor pudo ver terminada la Capella Reial, como lo demuestra, entre otras cosas, que las claves de dicha capilla lleven sus armas. La construcción experimentó algunas interrupciones y progresó lentamente debido a circunstancias políticas, hasta la muerte de Jaume III. Sin embargo, está probado que en el año 1375 ya estaba la segunda capilla, incluso las naves laterales, y que en 1380 se terminaros las bóvedas de toda la nave central. El resto se fue construyendo con más lentitud, y hasta 1560 no se levantó la fachada. Como el viejo portal principal fue destruido, hubo necesidad de reconstruirlo, lo que se verificó en 1601.

   

Toda la Catedral está edificada en sillares de marès, procedente de las canteras de Portals, en el resalto de Cala Figuera, y de la Teulera, en las proximidades de Palma. La piedra ha adquirido con el tiempo, principalmente la que corresponde a la parte del mar, una hermosa pátina de un color amarillo dorado que da un gran encanto a todo el edificio; particularmente cuando el sol la ilumina arde todo con un matiz caliente y muy suave que únicamente el tiempo y el sur pueden comunicar a una piedra.

   

En las esquinas, a ambos lados del rico portal principal plateresco, la fachada tiene dos torres, un rosetón encima del portal principal y dos ventanas góticas en los lienzos laterales.

La Seu exteriormente tiene ocho contrafuertes a cada lado, divididos en su parte libre por cuatro cornisas, de las cuales una les sirve de acabado, las cuales están adornadas en su cara exterior por una moldura. La nave principal está unida a estos contrafuertes por ligeros arbotantes coronados por dos pináculos. De los arbotantes sólo los superiores están libres, pero los inferiores, que sirven para arriostrar las capillas laterales, van cubiertos por un tejado.

Maravilloso es el rosetón de la nave principal y el colocado en la parte alta del ábside principal, esto es detrás de la capilla del trasaltar, que tiene, además, tres ventanales a cada lado. La mayor parte de los ventanales están tapiados y sólo tienen abiertos en sus arcos superiores tres ojos de buey.

 

Son particularmente muy bellos los tres portales de la catedral: el portal principal de estilo plateresco, y los dos  portales laterales góticos.

   

Una verdadera obra maestra es el portal de la derecha, denominado Portal del Mirador cuyas puertas se abren a un atrio abovedado al que da ingreso un arco muy elevado ornamentado con follajes, crucíferas y dos pináculos en el arranque del arco. Es muy graciosa la clave de la bóveda en la que se cruzan simplemente las nervaturas. El portal propiamente dicho tiene un elevado frontispicio ricamente ornamentado con follajes y crucíferas sobre un arco triple y en los espacios libres entre ellos, y abajo, hay dos estatuas de santos muy bien labradas y encima una serie de estatuillas de santos y de ángeles entre doseletes. Fino trabajo de escultura son los relieves del tímpano con Dios padre en su parte alta rodeado de ángeles adorando y la santa Cena en su parte inferior. La doble puerta está dividida por un pilarcillo muy elegante que sostiene una estatua de la Madre de Dios con el niño. La puerta de la izquierda, llamada Portal de l’Almoina, aunque sea mucho más sencillo, es de dibujo muy noble. Penetra en el mismo muro de la iglesia su gran arco con una ornamentación de follaje y la cruz florida en su parte superior lo mismo que las delgadas columnillas que terminan en pequeños pináculos y están unidas entre sí por un friso gótico ciego.

   

Junto al Portal de l’Almoina, adosado al quinto contrafuerte, está la torre campanario, dividida en tres cuerpos separados entre sí por repisas sostenidas por ménsulas.

Después de haber considerado el exterior de la Catedral, vamos a dedicar nuestra atención a su interior. La primera impresión que se recibe al entrar es la producida por sus imponentes naves y por su ligereza. Está toda construida de sillares de un marès grisáceo. Tiene tres naves, la central, y mayor, tiene una altura de 156 pies hasta sus bóvedas, y las dos laterales son más bajas. Siete altas y finas columnas octagonales a cada lado sostienen las bóvedas con sorprendente ligereza; sus bases, también octagonales, están rodeadas por tres molduras. En una de las columnas de la derecha hay un cuadro con una inscripción que recuerda la mayor inundación que sufrió Palma.

Las naves laterales, en la parte que corresponde al exterior, tienen ocho capillas iguales, góticas, no muy profundas, que forman como una especie de nichos elevados, abovedados, terminando las nervaturas en finos pilares que descansan sobre impostas. Las cuartas capillas de ambos lados no son tales, a la derecha, ni tan sólo existe capilla, sino simplemente el muro desnudo al que está adosado el magnífico Portal del Mirador cuyo pórtico, entrando en la iglesia, forma una verdadera capilla exterior. En la de la parte de la izquierda, cuatro gradas conducen al Portal de l’Almoina, que tiene, en su parte superior, un rosetón sencillo.

La puerta de la derecha da entrada a la Sala Capitular, de la que hablaremos después.

 

 

Las dos naves laterales terminan en capillas muy altas que, sin embargo, no alcanzan más que la mitad de la altura de la capilla del altar mayor. Ambas tienen arcos apuntados y bóvedas góticas cuyas claves son grandes y tienen forma de rosas. En la anterior los arcos se cruzan sencillamente, pero de la posterior salen seis nervaturas de un modo análogo a lo que sucede en las demás capillas. Una balaustrada de mármol rojizo separan a estas capillas, como a todas las demás, del resto de la iglesia. La capilla de la derecha, de Sant Pere, que es la destinada al Sagrario, tiene un gran retablo, clasicista, construido recientemente en Roma y la muy sencilla tumba del último obispo de Mallorca Miquel Salvà.

La de la izquierda es la llamada Capella del Corpus Christi, y su retablo plateresco es muy rico y está maravillosamente tallado existiendo además en esta capilla una hermosa tumba gótica donde está enterrado el obispo Tortella. La urna con la figura yaciente del Obispo va colocada dentro de un nicho gótico muy bello. Este Ramón de Tortella o de Torruella acompañó con su hermano Berenguer de Santa Eugènia al rey Jaume I al conquistar la isla.

La capilla del altar mayor, o Capella Reial es naturalmente mucho más espaciosa que las dos antes mencionadas. Contando el que le da entrada, tiene cinco arcos que arrancan de cortas pilastras apoyadas sobre impostas góticas, sobre las cuales van colocadas estatuas de piedra representando santos o ángeles (diez en total). De estas estatuas, colocadas una enfrente de las otras, las dos primeras son las de David e Isaías, siguiendo la Virgen María y el Arcángel San Gabriel en el momento de la Anunciación, y las otras seis son ángeles que sostienen candelabros. Alrededor hay una especie de cornisa, trabajo árabe, de donde cuelgan antiguos tapices. Este adorno se prolonga más abajo en un corredor de madera tallada que tiene el mismo dibujo de panal de abejas, y cuya balaustrada está dorada. Los arcos apuntados cruzan sencillamente sus nervaturas en unas claves con escudos esculturados. La clave del ábside lleva esculturadas las cuatro barras de Aragón y de ella arrancan seis nervios, de los cuales los dos más extensos corresponden a los arcos posteriores. En los espacios comprendidos entre los arcos de abren grandes ventanales góticos divididos en tres campos por finos pilarcillos que terminan en una rica tracería. Únicamente tres de los ventanales más altos tienen bellos vidrios de colores, pero en los demás la luz sólo penetra por ventanitas cuadradas abiertas en los mismos ventanales. El último ventanal de la izquierda tiene un gran reloj que regula todas las funciones, caracterizándose el personal de la Seo por su gran puntualidad, celebrándose cada media hora una misa, desde las primeras horas de la madrugada hasta el mediodía. En el centro del arco correspondiente a la capilla del altar mayor, y en lo alto, se abre una claraboya de vidrios de colores, cuyo dibujo forma una estrella.

   

Detrás del altar mayor se abre la capilla del trasaltar con sus tres arcadas, más bajas que las anteriores, y sus ventanales, de los cuales el central tiene una ventana cuadrada que ilumina el recinto. Esta capilla, lo mismo que las correspondientes de las naves laterales, tienen en sus esquinas unas lunetas que corrigen en lo alto la forma rectangular de la parte baja. La misma copiña forma las esquinas de la Capella Reial, sólo que estas están más elevadas sobre el suelo. Detrás del retablo del altar mayor, de estilo barroco, hay el precioso trasaltar gótico del siglo XIII, que fue antes altar mayor y que ahora se tiene la idea de volverle a su primitiva situación. En su centro está la Virgen María con el niño y a cada lado tres figuras de santos en sus correspondientes hornacinas rematadas por frontispicios calados separados entre sí por finas columnas con otras figuras y pináculos sobrepuestos.

En medio de esta sala, y debajo del sombrero que cuelga de la bóveda como señal de Sala Capitular, está la tumba del antipapa Gil Muñoz.

 

 

   

En la pared de la derecha de la primera sala, donde está el sepulcro del antipapa, se abre un portal barroco, con arco redondo apoyado en pequeñas columnas con capiteles pseudojónicos, por donde se entra en el claustro, llamado Pati de la Font. Este claustro es rectangular y en su centro existe la fuente que le da nombre. En el patio, que está enlosado, hay tres naranjos. Forma un pórtico de columnas con seis arcos en cada uno de sus lados más largos, con dos entradas en su parte media y arcos sobre columnas. Los lados más cortos del rectángulo sólo tienen cuatro arcos cada uno. En las esquinas se unen, formando una pilastra, las dos columnas terminales. Sobre las bóvedas del pórtico hay una terraza, pero sólo el correspondiente a la izquierda tiene una serie de arquillos con baranda de balaustres que hace muy buen efecto. En este claustro hay dos pequeñas puertas de un gótico tardío que merecen especial mención. Están situadas en el lado que corresponde a la iglesia, y una de ellas corresponde a los excusados."

Archiduque Luis Salvador de Austria. Las Baleares por la palabra y el grabado. Mallorca: Ciudad de Palma. Ed. Sa Nostra, Caja de Baleares. Palma de Mallorca. 1.982.

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